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La adolescencia es una etapa de grandes cambios. Aunque muchas de estas transformaciones son visibles, como el crecimiento físico y los cambios hormonales, existe otro proceso que ocurre de manera menos evidente: el desarrollo del cerebro.

Harvard Health explica que, aunque el cerebro alcanza su tamaño adulto alrededor de la pubertad, continúa desarrollándose durante la adolescencia y hasta los primeros años de la adultez. Durante este periodo cambian diferentes áreas relacionadas con las emociones, la memoria, el pensamiento, la toma de decisiones y el control de los impulsos.

Una de las características de esta etapa es que las áreas relacionadas con las emociones y la búsqueda de recompensas pueden tener una actividad importante mientras las regiones frontales responsables de funciones como la planificación, el razonamiento y el control de impulsos todavía se encuentran en proceso de maduración.

Esto ayuda a entender por qué algunos adolescentes pueden reaccionar intensamente ante determinadas situaciones, buscar experiencias nuevas o tomar decisiones sin considerar completamente sus consecuencias. No significa que los adolescentes no puedan razonar o tomar buenas decisiones, sino que están desarrollando progresivamente las herramientas que les permiten hacerlo con mayor consistencia.

El desarrollo cerebral también representa una oportunidad. Harvard señala que la adolescencia es un periodo de importante plasticidad cerebral, por lo que las experiencias, el ambiente y los hábitos pueden influir en el desarrollo. Aprender a manejar el estrés, establecer prioridades, resolver problemas y mantener relaciones de apoyo puede contribuir a desarrollar herramientas útiles para esta etapa.

Para los padres, comprender este proceso puede cambiar la manera de acompañar a sus hijos. En lugar de interpretar cada error como falta de responsabilidad o cada reacción emocional como una simple actitud negativa, puede ser útil observar qué habilidad necesita desarrollar el adolescente y ofrecerle oportunidades para practicarla.

Esto no significa eliminar los límites. Al contrario, los límites y las expectativas claras pueden coexistir con oportunidades para que los jóvenes desarrollen autonomía. La meta es acompañarlos mientras adquieren progresivamente mayor capacidad para tomar decisiones, regular sus emociones y pensar a largo plazo.

En INTANGY, comprender el desarrollo cerebral permite observar al niño y al adolescente desde una perspectiva integral. Cada etapa presenta diferentes necesidades y oportunidades de aprendizaje. Acompañar el desarrollo significa reconocer esas diferencias y crear experiencias que ayuden a cada joven a desarrollar su potencial.

Fuente: Harvard Health Publishing — Your brain is changing

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